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La innovación como verdadera fuente de creación de valor para las empresas, tiene cada vez mayor importancia y proporciona ventajas competitivas en el mercado donde la protección del conocimiento, especialmente en aquellos donde los derechos de Propiedad Industrial e Intelectual (PII), es su activo más valioso.

Así, los derechos de PII deben de ser analizados y controlados de una forma sistemática, a través de una vigilancia constante, para que puedan representar un valor añadido y suponer un carácter diferenciador en el proceso de innovación.

Sin embargo, en los tiempos que corren, estos derechos están cada vez más, expuestos a ciberataques de todo tipo incluido ransomware (Wannacry, etc.), fugas de datos, incluso filtraciones por parte de los empleados, lo que ha creado un clima de inseguridad creciente en los mercados.


Proteger la PII requiere una comprensión exacta de las vulnerabilidades existentes, ya no solo de su protección y defensa tradicional sino además de la tecnológica e informática, para crear una barrera con el exterior, anticipando así posibles amenazas cibernéticas.

Por ello, es importante diseñar un plan de “ciber-abordaje” de refuerzo a la protección y defensa de la PII que permita a las empresas estar “ciber-seguras”, tanto a nivel de la protección de la información como de sus sistemas.

La protección y defensa tradicional pasa por tener una definición de la estrategia de PII (a través de las distintas modalidades como patentes, diseños, signos distintivos, know-how, secretos industriales, derechos de autor, etc.); una buena identificación y pautas de uso de la información confidencial de acuerdo con las normas y políticas internas, la concienciación de sus usuarios y; a la vez, que se definan e implanten múltiples procesos de control.

La protección y defensa de la PII en los sistemas supone trabajar en paralelo con empresas de TI para que aseguren la transmisión y criptografía de los datos, pongan los cortafuegos y barreras de acceso adecuados y aseguren el back up de la información.

Blindar y proteger su PII ya no es una opción: es necesario reforzar las medidas de PII y de ciberseguridad, sin olvidar sensibilizar a todos los empleados sobre los riesgos en la nueva era online.